sábado, 15 de julio de 2000

NINDIRÍ-5.-

Sebastián
"Abeto bajo el cielo"

X400

Asunto:

NINDIRÍ-5

Fecha:

Sat, 15 Jul 2000 23:54:41 +020

De:

RFT

PARA:

nindiri@lettera.net

(En estas fechas invité a mi hijo Nicolás a unirse a estos mensajes. Se encontraba en una especie de campamento en Frostvalley (USA) y le hice saber que iba a compartir noticias mías con mucha gente. Gente buena. Pedí pues que le escribieran, para animarle, y supongo que alguien me haría caso)

Y ahora, a lo nuestro.

Ya he terminado de regar. Me lleva casi hora y media y no tengo yo el hígado para tanto tiempo.

Empiezo por el aspersor del huerto. ¡¡¡Menudo aspersor!!! Riega todo menos el huerto. Lo primero es colocarlo al principio, donde los calabacines, el hinojo y las zanahorias. Lo calculo justo para que alcance un poco hasta las patatas, que se agostan. He tirado de una mata, ¡y claro!, han salido dos patatas de buen tamaño:

―¿Qué otra cosa esperabais?

Dice “Je” (tan pesimista) que si riego mucho las patatas tendré unas plantas verdes, preciosas, pero patatas, lo que se dice patatas, no habrá. Sebastián no cree que eso sean patatas. Mira las plantas, toca las flores blancas que quedan y dice que no, que allí no hay patatas. Son Jaerla, una marca mala, como casi todo lo francés que llevamos a los huertos. He traído otras que compré en Posada, las Desireé, rojas, fuertes, de todo el año. Como no me cabían en el huerto ―Paco siempre ha sido muy conservador; por eso tendremos seis calabacines, pero no más; todo por no empujar las plantas unas contra otras― las puse en un círculo bien abonado, donde se murieron los diecinueve rosales de "Leroy Merlin". No compréis rosales en "Leroy Merlin", ¿vale?; es tirar el dinero tontamente. Ahora hay tres rosales rosas y alrededor unas plantas verdes, preciosas, jugosas y abundantes.

―¡Qué bonitos rosales! ―me dicen, pero son patatas; y yo me callo, ¡claro!: ¿qué otra cosa podría hacer? Como ven un par de rosas, ¡hala…!

Los patatales son muy agradecidos si son desordenados, llenos de mariposas y cosas de esas (bichitos) que revientan las patatas y que “G” adoraría. Son casi umbríos.

Tengo que poner esparragueras y patatales por todos lados o setos de arrayán, que no es lo mismo, pero huelen mejor. El otro día, sin ir más lejos, arranqué una matita de arrayán en Granada ―casi me clavo una jeringuilla en el intento―, junto a los jardines de Fray Leopoldo de Alpandeire o Alpendeire (¡yo qué sé!), monje cuya estampa llevan colgando los taxistas por todos lados, en unos llaveros rarísimos. Creo que “MV” fue a ver su tumba con “Ma”, una mañana granadina de esas en que se caen los pájaros, pero no se apercibió del arrayán.

A veces hablo de vosotros, de todos vosotros, que sois muchos, y el servidor me dice: "TOO MANY RECIPIENTS". Espero no os moleste.

“J-A” dice:

―¡Ya no escribes! ―Pero eso sí, él no contesta.

“J-A” toma whisky y chocolate en los conciertos a los que va, conciertos donde la edad media del personal es de unos once años.

Os decía, que empiezo con el aspersor sobre las zanahorias y luego lo bajo a la zona de las acelgas y las primeras tomateras, pimientos, sandías y calabazas. Así llego a la primera barrera; con las matas de guisantes ya secas, el agua choca con las judías verdes. Acabo por el resto de las tomateras y descubro esas plantas lánguidas que se han quedado sin regar en los arriates del fondo del huerto. Cuando acabo con el aspersor, tengo que regar el huerto, porque el aspersor no lo riega (lo que pasa es que le tengo cariño).

“Ro” siempre me habla bien de estos mensajes, pero me dice:

―¡Son tan tristes...!

―¡¡Ya quisiera verla yo con este aspersor!!

Al terminar echo un pito (que se me moja siempre, pero alguna calada doy) y riego las parras del cobertizo, camino del gallinero. Arturo, el pato, que es un histérico, empieza a gritar y se esconde en la caja de cartón donde vive humildemente. Lleno su estanque y rocío el gallinero. Las gallinas vienen a verme, a ver si traigo más comida, pero hoy, al regar el gallinero, no han venido.
―¿Qué raro? ―me he dicho.

Y claro, las gallinas se habían escapado y estaban comiendo las ruedas de mi coche en el garaje.

Son fáciles de traer. Te siguen en cuanto te ven, pero son torpes para entrar en el gallinero, tan torpes que necesitaría un cerdito ovejero.

Riego la hierbaluisa, los hibiscos y los dos cipreses pequeños. Vuelvo al huerto con la manguera a cuestas un buen trecho y echo otro pito. Me voy a las aromáticas y a los tagetes, y corro a la fuente a cortar el agua. Cambio la manguera ―hoy he alargado la otra― y me voy a las hortensias de la entrada. Luego, los frutales uno a uno, el haya, el olivo y los árboles foráneos. El huerto de hierbas y tira de manguera ―es un agotamiento― a los claveles y a la casa de la perra, la casa de Lúa, donde refresco y lleno de agua el bebedero. El magnolio, la gardenia, el rosal extraño y las parras y rosales de la escalera.

Cuando termino, no puedo regar ni los maceteros de la terraza.

¡Ah! y todo esto consiguiendo que la perra no se coma la manguera. Llevo un rollo de celo para ir tapando los agujeros que me hace.

Bueno, pues ya estáis todos regados y hoy hay luna, Lúa, luna; LUNA GRANDE.
Llamó Don C. ¡Qué bueno es Don C. que me tiene al Este y no lo sabe!

Ya no puedo ordenar las cosas; hoy no tengo ganas de ordenarme, ni ganas de tirar hacia adelante, pero eso me pasa siempre. No siempre que riego, sino siempre.

Los pájaros se cuelan por la malla del gallinero y me montan una pajarera.

Los gorriones: sparrow; moineaux.

Cuando veo gorriones siempre pienso en “G”. No sé por qué, porque a “G” le gustan los peces, las anguilas, las serpientes de escalera y cosas muy raras, pero yo siempre que veo gorriones me acuerdo de él.

No sé si os he dicho que al ternero que vi parir en Mañanga le han puesto de nombre Ramón.

Cosas de Coté.

Coté es así, bien fácil y alegre.

Pobre ternero.

¿Iré a San Roque...?


NINDIRÍ-4.-

Llanes, San Roque 1956


Para Coté, con la gentileza de Alba del Mar.
-

X400

Asunto:

NINDIRÍ-4: PARA COTÉ CON LA GENTILEZA DE ALBA DEL MAR

Fecha:

Sat, 15 Jul 2000 16:37:37 +0200

De:

RFT

PARA:


Referencias:

<001101bfe444$796a9380$fa13243e@m2h6g4>


No sé si es el mar de Toró o el de Andrín, que es más contundente que el de Ballota, lugar éste último al que hace años me llevó tu madre, Coté, con la indicación (obvia) de que era una playa de nudistas, tratando de salvaguardar mi espíritu y quizá mi alma. Era tan tarde que no había "nudistas", Coté; realmente no había nadie, como en San Felipe.

En el verano del 97 fui a Ballota desde el mirador de Andrín. Iban conmigo "AF" y sus hijas: "S" y "M". Encontraron a Fabio, Marco, Máximo; no me acuerdo del nombre. Atardecía y él pintaba acuarelas con una bicicleta a cuestas. Comía queso de Cabrales, con demasiado pan blanco, y mojaba los pinceles con sidra en vez de agua. El agua es mala incluso para las acuarelas o el whisky. Salían unas acuarelas preciosas, fáciles, del Castro, del mar, de los malvas del atardecer, pues ahí, en Ballota, también suele atardecer algunos días, como amanece muchos días en el alma de todos.

A mí me amanece una ventana, pues estoy ya un poco desgastado para que me amanezca el alma o la sonrisa.

―¡En tu casa siempre amanece! ―decía “Á” hace tiempo, cuando despertaba allí, sin darse cuenta de que realmente era una ventana quien lo hacía. Quería decir que preparase el café o quizá algo distinto. No lo sé.

Tampoco sé por qué es complejo amanecer o morirse.

*****

―¡¡¡Zi daz ezo a laz gallinaz, querrán máz!!! ―me chillaba anoche Sebastián.
―¡¡¡Dalez papel, cartonez o madera que hay mucha!!!

―¡¡¡Pero zi lez daz laz lechugaz repolladaz querrán máz y te comerán el huerto!!!
Así que les di más lechugas y mijo para que abrigaran la esperanza de un hijo, de mi hijo, y no tuvieran pesadillas rosas de madera. Pues las gallinas comen cualquier cosa, incluso pensamientos desagradables. Todo para hacer un huevo: un mortal huevo amarillo que a los niños les gusta abrir.

―¿Que vas a cenar Sebito?

―¡¡¡Tortilla de patata, papá; parecez bobo!!!

―¿Y mientras la hago...? ¿Has hecho alguna vez un perfume?

―No, papá. ¡¡¡Qué pezado erez con tuz preguntaz!!! ¿Cómo ze haze un perfume?
―Necesitas hierbas y varios movimientos o pases mágicos.

―Vale, papá: ¿qué tengo que hazer?

―Primero vete al huerto de hierbas y trae algunas cosas.

―¿Qué cozaz?

―Trae albahaca, cilantro, sándalo, eneldo y un poquito de tierra fresca.

―¿Dónde eztá el huerto de hierbaz, papá? Eztá ozcuro y me dá miedo. Ademáz no zé zi zabré lo que zon ezaz cozaz.

―Sí que lo sabrás cariño. ¿Lo vés? ahora pongo cebolla a la patata para que se suavice. El huerto de hierbas (de yerbas, de Djerba), está a la derecha del manzano de “j”.

―Bueno, pero tú me acompañaz, papá.

Con las hierbas recogidas hiciste un mazo en un vasito y lo subiste a la mesa de la cocina, a la luz de ese sitio donde ya no hay lloros, ni risas, ni tampoco quesitos o yogures de niño y olor a toallita, ni restos de puré de zanahorias. Te armaste de tijeras, tenedores, paños, cazos, cuencos de tres clases ―cristal, barro y plástico―, alcohol (alcohol de mis huesos) y empezaste a rechazar olores: pimienta, pimentón del dulce y del picante, paprika, vainilla, estragón, sirope de fresa, café, sal, cominos (los molidos y los enteros de “MV”), perejil, coco, aceite de oliva, aceite de lavanda, canela... Luego lo filtraste todo con un trozo de la tela de un pantalón de pijama viejo y un colador. Usaste la "Minipimer" una y otra vez, añadiendo limón, pétalos de la rosa de "ella", gardenias y una trampita que hiciste de colonia de "Chispas".

Luego comiste la tortilla, bostezaste y dijiste:

―Vamoz a ver eztrellaz fugazez, papá, en la terraza de afuera. Loz diozez ven eztrellaz fugazez…

―¡No fumez, papá!; ya zabez que ez malo y el humo agota la Luna, que ze atranca.

―¿Dónde se atranca la luna, Sebastián?

―¡Yo qué zé!, papá, ze atranca y ya eztá...

―Tengo zueño, papá, ¿puedo dormir en tu cama?

―Sí, Sebito... (¡¡¡En realidad duerme ya tánta gente en mi cama...!!!)

―¿Cómo ze llama en eze libro que tienez el gato de la gaviota? En la peli ze llama “Zorbaz.”

―Buenas noches Sebito, mañana hablaremos de terneros que nacen...



lunes, 19 de junio de 2000

NINDIRÍ 3.-

Papá estudiando
(gentileza de Coté)

X400

Asunto:

NINDIRÍ-3

Fecha:

Mon, 19 Jun 2000 22:28:03 +0200

De:

RFT

PARA:



Hace algunos años leí un chiste de Forges en el que un señor muy serio y vestido de negro riguroso decía: «...¡¡¡Además!!!, no pienso tolerar más firlundios de lapordana...» Por esa y otras diversas razones, hace unos días decidí colgar del peral (sólo hay dos en esta casa y uno es muy pequeño) una serie de Cd’s de la Editorial Aranzadi. Se trata de un peral jurisprudencial que lleva un mes sufriendo el trasplante. Por la mañana voy a hablar con él (el quelato de hierro o de cobre ya no funcionan) y le pregunto qué es lo que le pasa, pues peras tiene unas cinco, pequeñas, pero sólo cinco.

Mi padre ―que se hubiera asombrado con la flor azul que ha brotado del cemento en el cambio de sentido que hay al alcanzar la autopista― también hablaba con las plantas, con los árboles, pero aunque le tengo aquí todos los días, no me dice nada últimamente. Dije a mi madre que me dejara traer sus cenizas, para ponerlas junto a una higuera, donde hay espliego, menta, sándalo, cilantro y vinca. Mi madre dijo que no, que esto no era tierra consagrada y ahí acabó mi intento. Por eso debe ser que no me habla mi padre, porque en el cementerio de Ceares y en aquel panteón tan difícil, no hay forma de salir de la frialdad de las ideas.

Mi padre, notario de profesión[1], escribió hace años un artículo complejo y enjundioso sobre el “contador-partidor dativo”[2] y, en la introducción, hablaba de que no le gustaban los pájaros enjaulados y de que no había mejor flor que la que crece al borde de un camino. Luego escribió otro sobre «Aspectos de los patrimonios y de las empresas» en el que hablaba de la lluvia o del arco iris. Éste último se publicó en una serie de tomos, plagados de estudios jurídicos diversos, escritos en homenaje a otro notario que había sido capitán de su compañía durante la Guerra. Era una compañía mixta de morteros, con nombre y personal italiano, pero trufada con soldados españoles, pues los italianos tenían fama de echar a correr a la primera de cambio, es decir, enseguida. Los trabajos no gustaron mucho, porque la enjundia jurídica nada tiene que ver con flores o pájaros, ni siquiera con el arco iris o la lluvia, aunque nadie se atrevió a decirle a mi padre cosa alguna. Sencillamente se ignoró su esfuerzo por dulcificar algo tan árido. En su homenaje, copio aquí los párrafos iniciales de éste último artículo citado:


«1. EL ARTÍCULO 1.911 DEL CÓDIGO CIVIL Y EL ARCO IRIS.-

Recuerdo que, sin anuncio alguno, surgió un aguacero.

Cerré las ventanas y volví a la mesa de estudio, mientras la lluvia golpeaba los cristales.

En la mesa, el Código Civil. Leí por primera vez en mi vida el artículo que iba a estudiar: 1.911 = “Del cumplimiento de las obligaciones responde el deudor con todos sus bienes presentes y futuros”.

Fue inmediata la impresión de estrechez y dureza. “Menos mal que no responde también con su persona, el deudor”. Se me aparecieron (lecturas, memoria, imaginación) las descripciones de la prisión por deudas, sobre todo en Dickens: La venganza, los Papeles póstumos del Club Pickwic, La cárcel de Marshalsea…

Entretanto (y todo esto en perjuicio, como los recuerdos e imaginaciones del estudio del artículo) cesó de llover y lentamente con las últimas gotas, se cruzó un débil rayo de sol, episodio muy frecuente en mi tierra natal a los comienzos de otoño. Y el arco iris. Embebidos en el arco iris quedaron el texto del 1.911 y los recuerdos dickensianos.» [3]


Ese es el motivo de que yo enjoye los perales: dan brillo por las noches de luna al rielar sobre los discos compactos, mostrando el arco iris de mi padre.
Aranzadi no lo sabe.
No me descubráis el secreto.


"La mujer que yo quiero no necesita..."

(JOAN MANUEL SERRAT)


Se ha agostado el pozo y viajé a Asturias, a Llanes, a la Pola y a Mieres.

Subí a Carabanzo.

No tenía verdes…,

pero me enseñaron una flor azul maravillosa.


"Hay una puesta de Sol en sus párpados...

...hay una puesta de Luna en su vientre..."

(LUIS PASTOR)


[1] Yo soy “hijo de notario”, como Carlos Marx o Salvador Dalí, lo cual nos convierte en una especie peculiar.

[2] Siento mucho el “palabro”.

[3] RAMÓN FERNÁNDEZ PURÓN, “Aspectos de los patrimonios y de las empresas”, Homenaje a Juan Berchmans Vallet de Goytisolo, Volumen VI, págs. 161 a 202, Consejo General del Notariado, Madrid, enero 1988.

viernes, 19 de mayo de 2000

NINDIRÍ-2

Roncesvalles
(Bocadillos de chistorra 

en el hotel Ayestarán de Lekumberri)



NINDIRÍ-2
(19.05.2000)


Me ha comentado Paco que el árbol en el que situó uno de los focos del jardín, más allá del granado, junto a los cultivos de hierbas plagados de cilantro y anís, no es una morera. Si así fuera ―sostiene Paco― sus hojas se habrían helado en marzo, como las de esas cuatro, que más parecen sauces llorones y están brotando de nuevo. Paco dice que es un tilo y yo, que anduve bajo tilos por Beteta (“J” lo sabe), no me atrevo a tanto sin ver el desarrollo de las hojas.
Así estaba cuando pensé llevarme un par de hojas y compararlas con los libros de Noel Clarasó que compré en la Feria del Libro Antiguo hace un año -¡¡y a precio de oro!!- junto a esos trabajos tempranos de Trotsky que recuerdan alguna frescura de su proceder posterior. Luego, pensando en no matar a alguien, agarré los libros y me acerqué al árbol. Pasé un buen rato allí descifrando mi infortunio y se me hizo la hora de merendar. Por suerte, aún me quedaba pan de hacía dos días y me preparé un bocadillo de chistorra, con la que me manché los pantalones verdes de Nicaragua y las hojas de unos apuntes sobre la abubilla que no había guardado cuidadosamente en su sitio, junto a los dibujos a lápiz acuarelable. También me quemé la frente, pues olvidé el sombrero, aunque no descifré, por mi torpeza, la naturaleza del árbol.
Después, ya atardecido, con la perra brincando por las migajas, ofreciéndome palos, piedras y piñas, según su costumbre de jugar, me fui a observar los nuevos nidos de golondrina. Paco había descubierto uno en el garaje que me tenía intrigado y yo llevaba varias noches sobresaltado por la sirena de alarma, cuando se activaba sin motivo alguno. Efectivamente, una pareja de golondrinas había empezado a anidar en el garaje y esa era la causa de los sobresaltos nocturnos que me obligaban al desvelo, a armarme de linterna y tijeras para buscar gusanos en los bancales. Unos días más tarde, Paco me reconoció, algo aturullado, que había echado a las golondrinas del garaje y que casi mata a una en el intento; rompió el nido y se terminaron las alarmas nocturnas y los paseos biológicos. Esto me causó tristeza y al día siguiente no desayuné ni el trozo de panceta que había guardado del viernes, ni el par de huevos de las gallinas cuyo tamaño, aunque no su periodicidad, parece ir mejorando.
Hoy no pueden verse las estrellas porque hay luna inmensa, pero Lúa, que parece comprenderlo todo, se ha ido directa al presunto tilo y se ha escondido entre la hierba alta, entre las "sombras en la hierba" de Karen Blixen [1]. Desde allí me llama y me provoca, pero no consigue retraer una cierta tristeza que me acompaña cuando encuentro dificultad en conversar.
Dice Paco que, con suerte, las golondrinas volverán al tejadillo de la terraza, junto a la parra, pero yo creo que algo hemos hecho mal en todo ello.
Quizá las cosas pasen, me sobrepasen y me envuelvan.
No sé, son cosas de perros, árboles y pájaros, cosas de uno mismo que acompañan el alma, pero no dejo de estar entristecido y tiendo a sentir lo que mi padre hubiera dicho.


[1] Isak Dinesen, “Sombras en la hierba”, Ed. Alfaguara, Madrid, 1986.




viernes, 5 de mayo de 2000

NINDIRÍ-1.-


«NO MÁS TRAGOS, NO MÁS PENAS

NO MÁS CANTOS DE SIRENAS

NI LEYENDAS DE DOLOR...

¡AY! AMOR...»

(JUAN PERRO-"Cantares de Vela")


*****************************
>From - Fri May 05
01:17:50 2000

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Message-ID: <39120514.1533902f@aranzadi.es>

Date: Fri, 05 May 2000 01:17:41 +0200

From: RFT

X-Mailer: Mozilla 4.03 [es] (Win95; I)

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To: RFT E7610470@teleline.es

Subject: NINDIRÍ-1

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Content-Transfer-Encoding: 8bit


Hoy hemos empezado mal. El peral que plantamos hace días tiene roya, probablemente a causa de la buena cantidad de lluvia que ha cubierto de oídio los rosales: los que descansan al viento bajo la escalera. Hemos decidido dar algo de cobre y rezar por las peras, como dimos quelato de hierro a las glicinias.
Las hojas del bancal de los pequeños rábanos aparecen mordidas y no vemos nada: ¿Gusanos nocturnos extraterrestres?

Tal vez, pero si hasta aquí hemos aguantado, será cuestión de buscar soluciones: ¿alguien tiene algún remedio para las hojas de los rábanos y que hayamos de aplicar en luna menguante?

Lúa, la perra golden retriever, pasó las infecciones y se adapta poco a poco al pienso, mientras mordisquea las caléndulas y busca entre los fresales. No conseguimos, ni enseñándola, que deje en paz todo lo que se mueve o brota y ello nos lleva a tener más paciencia.

Las gallinas han empezado a poner. Sus huevos son aún pequeños, pero son jóvenes y así hemos de aceptarlo. Al desbrozar las espinacas y aclararlas, antes de protegerlas del sol, sacamos una buena cantidad de hierba y hojas comestibles que han devorado sin pausa. En cambio hacen poco caso del pienso.
―¿Por qué hemos de empeñarnos en que coman pienso?

―¿Quizá porque ensucian, si no es así?

―¿Y quién no ensucia?

Sé que lo mejor es seguir en la desesperanza e intentar aclimatar las semillas tropicales avanzado el mes de mayo. Mientras, me pregunto, ¿saldría café o estamos muy altos para ello? ¿Y un árbol de mango bien abrigadito de nuestro enero de ventisca?

Si hemos forzado camelias y una gardenia, si los limoneros han agarrado bien en la terraza, al buen sol del Sur, para que podamos extenderlos como si fueran buganvillas por la pared blanca y si, pese a la lluvia insistente y necesaria, tenemos hierbaluisa y membrillos, ¿por qué no un buen mango que al atardecer de los años y en el estío nos dé sombra peligrosa y refrescante?

El sábado tenemos "fabes". Ya sé que el calor puede apretar, pero aquí muchas veces los que mandan son los niños y al conseguir olvidarnos de las preocupaciones diarias, hemos de protegerlos en libertad y acceder a sus pequeños gustos. Fabes y tortilla de patata con chorizo, para el que quiera atreverse.
Ahora, cuando vuelvo con los zapatos mojados de la hierba ya manchada de estrellas, ahora que desajustamos lo importante para hacer caso a lo sencillo, quizá sea el momento de dejar que el alma hable y os deje descansar entre susurros...


...Los susurros de ella...

miércoles, 12 de abril de 2000

MUJERES (PRÓLOGO-4.-)


X400

Asunto:

MUJERES

Fecha:

Wed, 12 Apr 2000 02:48:35 +0200

De:

RFT

PARA::

RFT

CC:



«…
Las mujeres me tienen la memoria poblada.
De mi existencia entera,
sólo recuerdo
las mujeres.
Los vestigios de mí
que podrían valer
para reconstruirme
están en sus cabezas…»


"...también sería cierto que de mi vida entera apenas si recuerdo más que a las mujeres, y -lo que es peor- que no recuerdo los trozos sin mujer o con la mujer borrada..." [1]

Cuando Lúa y yo hemos bajado a verificar en qué lugar había plantado Paco las hortensias del gran cesto, han brincado entre las ramas dos zuritas y escapado al vuelo, con intención de alejarnos del nido que conservan en la segunda arizónica del paseo. Los tres planetas, Marte, Júpiter y Saturno, se alineaban juntos y no teníamos miedo de la noche, ni de la soledad con que esta casa nos enfrenta, esta casa tan necesitada del murmullo de niños, de las caricias. Y al observar el cielo, que a ambos nos dejaba el hueco de los pinos, al afrontar cómo mantenerla, venían a mí los ecos (y gritos) de la reunión de esta tarde. Lo hacían para recordarme de qué y para qué vivo, cómo afrontar mis ingresos, mis flaquezas, mis pagos pendientes, mis deudas de amor y odio. Yo puedo con esta hipoteca, con esta vida hipotecada ―me decía―, pero para ello me vacío en mis tensiones y trato de aceptar con humildad mi condición, esta condición que tuvo la fortuna de acercarme a ella o tuve la fortuna de encontrarme yo; la notaba entre mis huesos al abrigarme del viento. La perra, tímida, se quedaba algo distante y miraba, como “M” me había dicho, casi sin sentir el frío, sin acercarse a mi frío, que no puedo compartir ni acercárselo.

De mí ya se dicen muchas cosas, cosas almacenadas, como los patines de los niños de “J”, a quien no llamé todavía, impidiendo así algo sencillo. Se dicen más cosas que hace años y se entretejen en mi piel, nudo a nudo, cayendo sobre la espalda, sin contenerse.

Va siendo tiempo de remedar ademanes y de ponerse en marcha hacia el Poniente de esta vida.


[1] Ramón Buenaventura, “El año que viene en Tánger”, Ed. Debate, 1998, Madrid

martes, 18 de enero de 2000

LAS PUESTAS DE LUNA-(PRÓLOGO-3.-)



Asunto:
PRÓLOGO 3.-
Fecha:
Tue, 18 Jan 2000 21:12:11 +0100
De:
RFT
PARA::
RFT
(...) Olvidé deciros, que en estos días, cuando me despierto de madrugada ―viene a ser como a la hora de la guardia de media, pero algo más complejo, porque no se oye limpiar con arenisca y el viento es distinto―, veo la luna ponerse hacia Bustarviejo, sobre el Puerto de Canencia, antes de la loma de los Lobos y de las Bailanderas. Según mi reloj, la luna se pone entre las 4:45 y las 5:00 de la mañana. Yo me despierto porque noto la luz que entra en el cuarto y porque se refleja en esos armarios horribles de puertas de espejo que ordenó poner Rafael por toda la casa. Me acerco a la silla, abro la ventana y miro tranquilo. El proceso dura unos seis o siete minutos. Cuando la luna se pone, rielan las hojas plateadas del seto, pero no amanece, no aparece aún el alba.
«Si tú la luz te la has llevado toda,
¿cómo voy a esperar nada del alba?» [1]
Se sabe, que en las zonas al Sur de Java puede llegar a verse el crepúsculo de la luna y la salida del sol al mismo tiempo. Ignoro si este efecto puede observarse aquí ―sobre todo cuando uno no puede subirse a ninguna jarcia o, si acaso, a un tamborete de mesana―. Tampoco sé si el efecto de la curvatura de la tierra permite ver más allá de treinta millas náuticas en esta zona tan elevada.
No os lo cuento para que lo veáis, sino para que lo podáis tener en el corazón y guardéis conciencia o noticia de ello. A fin de cuentas, siempre andáis con la luna a cuestas: ¿O no es así?

[1] (Claudio Rodríguez, “Don de la ebriedad”, Ed. Torremozas, El vaso de Berceo, Madrid 1995)

viernes, 14 de enero de 2000

HOLA A TODOS DESDE NINDIRÍ (PRÓLOGO 2.-)












Asunto:
HOLA A TODOS DESDE "NINDIRÍ"
Fecha:
Fri, 14 Jan 2000 15:40:40 +0100
De:
RFT
PARA::
RFT E7610470@teleline.es

¡¡¡Hola a todos desde "NINDIRÍ"!!!
¡¡¡YA TENGO LUZ!!!
Han conectado a las 14:45 después de dos días y he cargado las baterías del ordenador.
¡¡¡Y SE ME ACABÓ EL WHISKY!!!

¡¡¡RAYOS Y CENTELLAS!!!
¡¡¡RELÁMPAGOS Y TRUENOS!!!
¡¡¡SONRÍO DE VERME TAN BELLA EN EL ESPEJO!!!
¡¡¡RRRRODRIGO TORRRRTILLA, TÚ ME HAS MATADO!!!


La nieve cubre algo más de medio metro y se ha roto una gran rama del pruno de la entrada. Es un árbol viejo y no he podido hacer nada para aliviarle más del peso de la nieve. Eso me entristece.
Los pájaros están bien. He distribuido mucha más comida, pero no tenía sebo. Ninguno quiere entrar al palomar y ya llevo dos barras de pan desmigadas por el jardín. Casi no se ve el pozo por la nieve y he zarandeado todos los frutales pequeños, aunque Paco limpió ayer las casitas de los insectívoros y las desparasitó. Los petirrojos (el "pimpín" lo llamaba mi padre, que hubiera disfrutado mucho aquí y yo le llevo en el alma) se acercan mucho y los carboneros pelean con las urracas por las pipas que puse en el suelo esta mañana.
He abierto la puerta de coches y he caminado hasta la carretera: ni un alma y las rodadas no permiten usar cadenas para acceder siquiera a la pequeña carretera de Valdemanco.

Siento lo del pruno que podaré mañana.
Con la pala, he dejado paso hasta la entrada, por si alguien quisiera acceder caminando; quizá debería construir allí una pequeña fuente y cubrir la zona de las hortensias con algún fresal.
He agitado las ramas más altas (la nieve me caía por el cuello del jersey) y he liberado el magnolio y el haya pequeña (el haya de MV) del peso de la nieve.
Año de nieves...

Gracias a todos los que estáis ahí.