«Nindirí es el nombre de una princesa, modelo Pocahontas, de esas que se enamoran de un terrible conquistador y le descubren secretos, como la princesa mora de Antequera o la que permanece en el Garoé, en El Hierro, cerca de Guarazoca.
También es el nombre de un pueblito pequeño en Nicaragua.
Esta casa lleva su nombre.»
Cuenta Julio, que ya me lee, que no sabe quién es Yolanda, que no me lee. Yolanda no me lee porque no puedo enviarle estos mensajes, al no tener dirección suya de correo; es decir, la gente que digo que no me lee, no es que me desprecie, sino que no me recibe, pero Julio se arma estos líos porque es nuevo.
He contado muchas veces una frase de Asimov que fue escrita respecto de chicos que hoy tendrán unos cuarenta años: "El problema de estos niños -decía Asimov- no es que sean jóvenes, es que son NUEVOS"
Asimov pretendía romper la cadena de la herencia genética, hoy tan de moda, con una simple confirmación informática, porque, incluso hoy, hay jóvenes que no son jóvenes: SON NUEVOS.
Mis dos hijos son nuevos; incluso P y J son nuevos.
Julio es nuevo y por eso le pasan estas cosas, tiene otro procesador, hace pis en los árboles y no sabe absolutamente nada de la cría de conejos, que es lo que le angustia a Teresa, que lleva toda la semana llamándome para que me haga cargo de dos conejos que le han regalado tras realizar un curso de "crecimiento personal" (???) El crecimiento personal, los conejos o las japonesas son cosas que aquí no mitigan el atardecer, como los plásticos esos que les ponéis a los niños en esas terroríficas zonas de los parques de atracciones no les libran de una mojadura.
Cuando llamo a Teresa me dicen: «¡Nueva Izquierda!, ¿dígame?»
Ando yo enfermo y por eso todo el mundo me dice que me abrigue: ¿cuándo entenderéis que el frío no tiene nada que ver con las gripes, catarros y esas cosas que andáis todos incubando?
Me pide Julio que por causa del "TELENTI-2" le "hermane" con Carola, como esto de los pueblos, y que sucede, por ejemplo, cuando se entra en San Vicente de la Barquera (si uno lo consigue) y pone: "Municipio hermanado con Ornay"; cosa que siempre ocurre con ciudades francesas o con los rotarios, que son de abundar generoso; y en tal petición, no sé qué hacer.
―Carola, hija, que te sientas hermanada con Julio.
― Julio, hijo, date por hermanado con Carola.
―Madre, he aquí a tu hijo.
―Hijo, he ahí a tu madre.
Los gnósticos hablaron de la prueba de paternidad y de la pasión, pero en el sitio andan atropellando gente con autobuses y descargando misiles sobre coches, es decir, matando niños todos los días, como dicen que hacía Herodes.
«Julio: dice Carola que no se quiere hermanar contigo, porque no sabe quién eres y porque ni sabes aderezar al tresbolillo ni has sujetado los geranios con filástica.»
No sé, yo nunca he sabido hermanarme con nadie, ni con mis hermanas, las dos, ni con el del gasóleo, que vino a las 4: "...porque se me había roto el camión y tiene un conducto que me pierde agua algunas veces y otras no..."
Yolanda tiene una tiendita enfrente de donde yo tengo un pleito. Vende ceras, maderas de aroma fresco, bufandas que no nos ponemos y que: «...¡hijo mío!, hoy no me diste ni un beso y no llevabas la bufanda que te regalé...»
Yolanda refresca las sábanas en verano y guarda cuenta de la cuentas de ámbar que ensarta, aunque al final no sirva para nada compensar las cosas en ámbar. Y tiene madre muy agraciada y conversable, junto al té de menta, y un padre...
Todos tenemos madre y padre.
Yo intenté el martes que Sebastián entendiera por qué Adán y Eva podrían tener ombligo, pero me enzarcé en una discusión sobre lo que era el ombligo que terminó abruptamente al llegar a su colegio.
¿Tendrían ombligo?
Pero Yolanda tiene cosas que no podéis imaginar y que tintinean. Debéis verlas con cuidado y ternura en su local de la calle Lóriga.
Julio no.
Julio sólo tiene atardeceres de mar, ojos de niñas y miradas de arena, sabe lo que es el florecer amarillo de las mimosas y posee calma, sosiego...
Julio tiene paz para todo el mundo, paz de galletas mordidas.
Llamó Mv cuatro horas antes de que aquí supiéramos del nuevo terremoto en El Salvador. Los terremotos y las cosas suceden, pero aquí nos enteramos más tarde, cuando lo deciden las noticias de prensa, salvo lo de la Bolsa, esa estupidez de la que Saramago nos dice que creemos todos los días y que es mentira. Mv está bien y así se lo dije, vía socorro, a quien pudo interesar. Su presencia en El Salvador no le interesa a nadie, salvo a Julio...
Hay que volver al remanso, bajen como bajen las aguas; las del Saja, por cierto, bastante preñadas.
Como el tiempo y algunas otras cosas parecían funcionar, el viernes 2, cumpleaños de mi hermana Covadonga, a la que olvidé felicitar, Sebastián y yo nos subimos para Llanes.
Encuentro muchas veces complejo mantener conversaciones animadas con Sebastián en ambientes pequeños o íntimos, como lo constituyen los coches. Aparte de preguntarme por el monstruo del Lago (Loch) Ness o el motivo por el que a las niñas «les salen pechos» (sic.), siempre me resulta difícil mantener una conversación fluida a lo largo de las cuatro o cinco horas que nos suele durar este viaje.
Con el temor de encontrar cerrado el puerto de La Palombera, ante lo insoportable del tramo Reinosa-Torrelavega, dejamos Nindirí a mediodía y tras una parada en Burgos, iniciamos la subida a Fontibre a primera hora de la tarde, encontrando mucha nieve, pero con el puerto abierto, que a la altura de Tojo (Toxo) se nos nubló. El vaquero que bajamos a Cabezón nos dijo que querían arreglar la carretera del puerto, craso y gravísimo error pues, en cuanto la arreglen, comenzarán a merodear por La Palombera todo tipo de imbéciles dominicales. En su estado actual, hasta poco antes del cruce de Bárcena Mayor, el firme es poco más o menos como el del Rallye de Córcega y a la altura de los primeros tramos del hayedo del «Bosque de los Gnomos», más pronto a más tarde se hace necesario meter bruscamente la primera y frenar hasta con las suelas para no arremeter contra alguna vaca. Suele ocurrir en alguna curva cerrada y sin visibilidad, que es donde las vacas se esconden. Es cuando hemos de aprovechar para no tragarnos el airbag, como también es, a partir de los primeros bandazos, cuando Sebastián dice que se marea, pero de esta forma disfrutamos del fuerte caudal del Saja que baja en cascadas violentas por esta época, que todavía no es la del deshielo. La mayor parte de los indicadores forestales, hasta poco después de cruzar la casa abandonada de los Peones Camineros ―donde la hiedra hace hogar y el viento resbala―, están marcados de pintura rosa con la leyenda: "Salvad La Palombera". Pero mucho me temo que esto, como otras cosas, no lo salva nadie.
Al llegar a Llanes, de anochecida, con el cansancio y un cierto desánimo que siempre da el volver a los sitios que uno asocia a personas que le traen tristezas y uno quiere, le quieran o no, me encontré, tanto sin ganas de participar en reuniones complejas, como de saludar a mucha gente, así que, tras los encuentros sí buscados y queridos, deambulamos un poco hacia la ría, para luego desembocar en «El Pinín» y echar una sidra con aceitunas. A Sebastián le gusta "El Pinín" y a mi la sidra, así que nos podemos compenetrar un poco. Hay quien dice que la sidra ataca el intestino y produce colitis ulcerosa. A mí me parece que la sidra hay que saber beberla y dejarse de sandeces; como hay que saber comer aceitunas. De esta forma y con lo puesto, nos marchamos a leer y a dormir el cansancio del viaje y el temor del día.
Amaneció guapo y como teníamos que buscar patatas en Posada, desayunamos fuerte por si un casual, un mal aire o simplemente un lumbago. En esta insistencia, Sebastián gusta de descender la calle principal y surtirse una docena de pastas en «Casa Abelardo», que por cierto andan un poco rancias últimamente. Yo, en cambio, prefiero la tortilla de escabeche, pero cada uno es cada uno y Dios ha de andar sobre todos.
Camino de Posada, entre panochas y palmeras, no vimos revolotear ningún ángel. Lo que sí vimos fueron gaviotas, muchas gaviotas que a Sebastián impresionan con su vuelo rasante y que Coté considera descaradas. Al llegar con buen sol, Luis Lobo me habló con franqueza:
─....Aquí ya sólo traemos las variedades que nos compran. Hace unos años esto era una delicia, pero hoy la gente dice que no se da, que no tienen cuerpo, que no rinden. Teníamos incluso la Red Chief, porque aquí no gusta la patata blanca, la gente la desprecia, pero hoy ya no nos da para tanto... Yo tenía que haberle dicho algo de los patatales de Niembro, pero me callé, porque cuando uno no es experto hay que callarse, aunque yo no lo haré con el encargado del taller de mi coche, que después de soplarme 66.000.-Pts. en la última revisión del martes, me dejó el depósito del limpia-parabrisas más seco que el desierto del Gobi; término que nunca empleo con Sebastián, cuyas nociones de geografía son aún deleznables, por esa estupidez de algunos colegios que han retirado los mapas de las paredes, aunque los niños de Madrid se sepan de memoria la orografía de Talamanca del Jarama. Por ejemplo, Sebastián cree que Moscú está cerca de Londres, la cual anda cerca de Burgos, y lo mismo le da colocar Sevilla en Finisterre, que Argamasilla de Alba en Bremen; supongo yo que por aquello del Imperio.
En el almacén, Luis Lobo me dijo que sólo tenía la Desirée, la temible Jaerla, la Spunta y la Baraca.
La roja Desirée ya la conozco, así que me traje cincuenta kilos para mí y para los que me han pedido plantarla. La Baraca es algo resistente y copiosa, mientras la Spunta, según nos dé la lluvia, ya veremos, es una patata temprana y rápida.
Todo esto, como muchas otras cosas, se va perdiendo. La gente compra patatas, sin más, y así nos va, cuando, con un mínimo esfuerzo, podríamos volver a la antigua usanza, dejándonos de la más que simple distinción de si hemos de freír o de guisar. También pasa con lo sitios, con los vientos, con las estrellas que ya nadie ve o conoce, e incluso con las personas a las que ni conocemos ni queremos.
Dicen algunos (pocos, afortunadamente) que yo escribo bien. Es mentira, no soy ninguna perla ortográfica, confundo los acentos y los hiatos y abundo en circunloquios expuestos con cuatro socorridas palabras y dos expresiones mal encajadas. Lo que pasa es que cuento cosas que nadie quiere contar y por eso parece simpático. Pero si os preocupara dejar la luz y mirar las estrellas, bien pronto avanzaríais por este camino torpe, que es el mío, pues no tengo ya otro. Por eso y por otras revanchas, cargué unos cien kilos de mis variedades, todas del Pirineo Navarro, y en lugar de sembrar hortalizas indiscriminadamente, me traje flores para confundir las hileras y los setos.
Conocí a Gracia Noriega (más bien le escuché durante un buen rato) y me extrañó que no bebiera whisky, sino cerveza, pero me perdí mucho (¿sobremanera?) en sus recuerdos políticos sin contraponer. También me perdí en el mediodía del sábado, hasta que pude acabar ante un plato de patatas cocidas, con su cebolla, ajo y pimiento bien ligado.
Al venirme la zozobra, hacia la cuatro y media, me rescató mi primo Ramón, al que voy encajando como algo que me falta en el alma. Ramón había llegado de Huesca en la madrugada del sábado y, casi sin dormir, se llevó a Lucas y a Sebastián a ver un alca que para en el puerto. Como no sabéis lo que es un "alca" (no es un alcatraz pero tiene alas y aspecto pínnido), le preguntáis a Guillermo o a Ramonín mi primo.
Y por todo esto o por la valentía, decidimos dar un paseo a la «Caseta del Enano», en el Resquilón, cerca del Mazucu. Si estáis en casa de Ramón, tiráis para Pancar y alcanzáis Parres. De ahí, bordeando La Pereda y esas mañangas, cogéis la carretera que va al Mazucu, en la que según Ramonín no caben dos coches. Arriba, arriba, aparcáis bien alto, a la altura de la pista que sube al Valle de Viango, en el Alto de la Tornería, procurando no hacerlo cerca del embarcadero de vacas, que es lo que yo hice. Ya sé que para vosotros, que estuvisteis en la Guerra, el Resquilón es un monte tremendo, plagado de antenas y roca caliza, y que, visto desde Llanes, os parecerá el Annapurna. Pero yo, que venía avisado por Ramonín de la situación de la carretera, aunque prometí once veces dejar de fumar y rezar el rosario, le perdí el miedo y le gané la confianza.
La senda sube enfrente del embarcadero o el torno de encajonar esas vacas, y es suave, salvo por algún repecho. Los niños, Sebastián y Lucas, corrían vereda arriba, hacia las ovejas. Aunque tanto desde abajo, como desde la mar, os parezca una mole impresionante, el camino la alcanza cresteando y a traición, por detrás, zigzagueando suavemente entre caballos, ovejas pintadas de verdes colores y mucho musgo. En unos cuarenta minutos se alcanza cumbre y toda la parafernalia de antenas, pero, la «Caseta del Enano», o el propio enano, ya no están.
Cuenta Ramonín que hace años estaban allí el repetidor de televisión y el transformador eléctrico. Como la zona es tormentosa y domina tanto el viaducto de San Antolín de Bedón como todo el Concejo de Llanes, dice Ramón que allí arriba vivía un enano, empleado de la compañía eléctrica. Se ven los Picos a poniente, todo El Cuera y el plegamiento que, según Ramón, engaña por la mañanas en Llanes y que va a morir en el Pico Soberrón. Por las tardes, dice Ramón, tal plegamiento adopta un color malva, mientras "El Cuera", el verdadero, el del "Turbina", azulea.
Es precioso poder distinguir por colores. Yo, sin ir más lejos, amo a una mujer clara y fuerte que todo lo expresa en colores y no se da cuenta. Nunca en mi vida he tenido a alguien tan próximo, alguien que me apuntale tanto, que
sabe de mí,
me empuja
me revuelca
y me levanta,
me azulea,
me enrojece,
me verdea
la ilusión,
me ennegrece
de cariños,
me blanquea,
me ESTREMECE
de naranjas,
de turquesas,
de esmeraldas...
El enano tenía por misión reconectar el transformador si, por algún rayo, quedaba sin luz la zona de la carretera que va a Meré y al propio pueblo de El Mazucu, y vivía ahí arriba, en su caseta. Una noche, la trifulca de rayos debió ser tan intensa que un par entraron por la caseta y se puso todo totalmente azul eléctrico (hay una tienda de juguetes en París, en el Faubourg, frente a Hermès que se llama «Le nain bleu») Esta circunstancia puso al enano los pelos de punta (en todos los sentidos: de miedo y de electricidad) y echó a correr monte abajo. Nunca más consiguieron que subiese y por eso en El Mazucu, abajo del Resquilón, algunas veces no hay luz, y por eso, la gente, como El Roxín, el del Bar, conocen las estrellas, como conocen el jamón y el chorizo, a base de los cuales y con una botella de "Cune", conseguí convencer a Ramón de que me contara todo esto.
Me quedan algunas cosas y algunos incendios; también mi comida de hoy en el Landa.
Yo me casé en el Landa.
Me queda Viango, la tumba de los alemanes, las chovas y grajas y los tortos de Puertas de Vidiago. Pero eso lo dejamos para cuando sembremos los espárragos.
Queridos y afortunados receptores del «TELENTI-2»:
Mañana (¡¡¡Por Fiiiiiiiin!!!) vais a empezar a recibir un ejemplar del "TELENTI-2".
Es como en la primera comunión.
De las 6.457.911.- copias que, ME SE, SE ME, se nos han solicitado he conseguido hacer...: ¡¡¡¡""5""!!!!
La mía, la de Carola (que es la mía, pero es otra), la de Carolina, la que se llevó Anna sin permiso, la de Rocío, la de Sofía (que dio la idea de poner al "niño del balón"), la de Pedro que vive en... ("...y yo sé ir pero no sé dónde es...") y la tuya, que sí sabes ir, pero no sabes decirlo.
El sistema es algo artesanal, así que los futuros receptores habrán de tener paciencia.
Grabado el "master", hay que conseguir realizar la copia del disco "A" y luego la copia del disco "B".
Primero "A" y luego "B": si hacéis "B" antes de "A", sale "C" y da error "691"
Hechas las copias, hay que desechar las cajas de los CD's vírgenes que no se incluyen en el envío, "por precisar el original para otros usos..."
No se admiten reclamaciones.
No obstante, de tales cajas, ¡vírgenes!, hay que sacar los cartoncitos que identifican el CD, sin romper las cajas. Luego hay que coger una caja de CD doble, porque el "TELENTI-2" es doble.
En posteriores peticiones podremos poner la caja rosa o verde limón, según sexo y propiedades de los clientes. El sexo, muchas veces, es algo indefinido. Las propiedades las podéis ver pulsando el botón derecho del ratón y haciendo doble "click" en "propiedades", porque si lo hacéis en "eliminar" os cargáis el archivo y se joroba el invento o lo recuperáis de la papelera.
Hecho todo esto, hay que imprimir tantos "culos" (en venezolano...), tantos "niños con balón" y tantos listados o sumarios de canciones como cajas de CD sean precisas. Pero..., antes ha habido un proceso de reconversión del mercado olivarero que requiere la digitalización del "culo".
Para eso hay que seguir varias fases:
·Se busca chica inteligente y amable, con nalgas aceptables y que, previo análisis (tan sólo externo y visual; ¡¡¡aquí no acosamos a nadie, ni hacemos endoscopias!!!), quepa en la pantalla del escáner.
·Se pulsa el botón y el escáner realiza la imagen, la del "culo" (algún día os hablaré de las propiedades del bronceado de la fotocopiadora), que suele ser oscura, porque los "culos" (o las nalgas), incluso los de "chica inteligente", tienen algo de "oscuro" y "pecaminoso".
·Entonces viene lo peor, porque hay vestir el "culo", ponerle brazos y piernas de Kim Bassinger, modelo "nueve semanas y media", y una lata en la mano que, como podéis observar, lleva "marca", pero no se puede leer, lo cual ahorra gastos y "royalties".
·En el brazo derecho le ponemos una pulsera y logramos que, por abajo, parezca todo un "mañanitas" con transparencias insinuantes.
·A partir de aquí se hace una labor de estiramiento del "culo" (o nalga) para que parezca una foto.
·Luego se digitaliza la foto y se difumina para que todo el mundo pueda saber de quién es el "culo", el cual no lo reconoce ya ni la dueña ni la madre de la dueña.
·De esta forma, los profesionales del "TELENTI-2" conseguimos que un "culo" vulgar y sórdido pueda ser el "culo" de todo el mundo, con excepción del que pertenezca al presidente Bush, al que nos hemos negado a mandarle copia del disco por motivos obvios: motivos de "culo", no de "témporas", ya que su "culo" no nos vale por decaimiento exterior visible, lo cual no debe confundirse con el fenómeno de la "defecación temporal".
·A partir de aquí hacemos las copias en papel vulgar del resultado digitalizado, porque el papel fotográfico es caro.
·Previamente, hacemos un molde o vaciado en cera virgen del "culo" original, lo cual produce serias escoceduras a su dueña, pero se le paga por ello y forma parte del riesgo que cubre el seguro.
·Las copias (las de papel, cariño) las recortamos con una tijera afilada para que no queden bordes extraños y las pegamos sobre el cartoncillo que, con anterioridad, hemos sacado de la caja del Cd virgen (y madre) que desechamos para otros usos.
·Si la imagen (la del "culo") se mira al trasluz, no se ve nada; es decir, no intentéis ver el culo debajo del vestido: ¡¡¡¡No se ve!!!! Aquí somos muy decentes y no hacemos pruebas de agua.
·Todas las reproducciones en papel llevan el mismo proceso, empezando por "escanear" el "culo". Esto nos exige, de ahí nuestro principio de calidad garantizada, hacer el modelo en cera del "culo" de la dueña del "culo" cada vez que vamos a hacer una imagen. Desgraciadamente, también nos exige cambiar de modelo y de "culo", porque está comprobado científicamente que el molde en cera abrasante del mismo "culo" sólo puede hacerse 62 veces en 45 minutos. Eso sí, nuestra modelo pasa a tener lo que se llama "culito de niño", pero como elegimos sólo modelos de primera calidad, que carecen de pelo, el esfuerzo depilatorio que se realiza por el moldeado en cera (siempre virgen ¡Jesús!), puede llegar a plantear problemas si se exceden o excitan las tomas del molde o los tiempos. Además, a veces, el "culo" se encera, o se "encela", porque ponemos "celadas".
·No es bueno poner el "culo" sobre el escáner (se rompe; ya llevamos 92 escáneres rotos).
·Hay que poner el escáner sobre el "culo" y hacerlo deslizar con una pequeña rotación (se desliza el "culo", no el escáner; esta casa se precia por no tocar nada, pese a lo complejo del proceso)
·A veces, sólo a veces, da calambre, pero hemos llegado a la conclusión de que es algo relacionado con el "culo", no con el escáner.
·Hemos pedido a Zaragoza nos envíen los culos de "vacas locas", pero se niegan a hacerlo.
·Por tal motivo, como sólo podemos hacer el molde 62 veces en 45 minutos, necesitamos... ¡¡¡mmmmmm.!!!!, unos 6.867 "culos", cada 15 días, salvo error u omisión, porque no todos los "culos" son iguales.
El proceso del niño es más complejo, porque los niños son gente sencilla, pero forma parte de nuestro secreto profesional y además, no se deben dar datos de los niños; no se deben dar datos ni siquiera de los "culos".
En cuanto al sumario de canciones: nos ha llevado once semanas.
Hemos tenido que mentir, es decir, cuando por ejemplo en la pista (10) de la cara "B", se dice "PIERNAS DE AMOR", no es verdad, porque sólo usamos "culos", no "piernas", por aquello de que son más reconocibles (las piernas), y porque "¡¡¡¡Ay cariño, es que hoy no me he depilado…!!!!"
Para poder animar a nuestros destinatarios hemos hecho un juego "sencillo":
Cada canción, sea de la cara "A" o de la "B", lleva un número entre paréntesis. No significa esto que la canción se identifique con el nombre que aparece abajo, antes del número referenciado. Eso sería fácil.
Cada número identifica a alguien, pero los hemos alterado, sencillamente, por fastidiar.
Por ejemplo, tomando siempre papel y lápiz para anotar, se puede observar que la pista 15, del disco "A", que lleva el número (15), conduce abajo a otro número (15) que pone "MIRYAM". ¡¡¡Y claro!!!, uno dice: ¿y quién es Miryam?; generando grave confusión, entre otras cosas porque el "niño", el del balón (no el "culo", ¡¡¡NO!!!; ¡dejemos ya los culos!, ¿vale?), tuvo una novia hace muchos años que se llamaba así.
Partiendo de que aquí consideramos a nuestros amigos y clientes como depositarios de una "...eventual inopia de conocimientos...", quisimos añadir unas instrucciones, además del denominado "PROGRAMA DE MANO", que ya enviamos. Las instrucciones ocupan unas 652 páginas, pero tienen un inconveniente, no cierra la cajita del CD y no las enviamos. Por igual motivo no enviamos ni conejos ni patos ni gallinas; no se pliegan fácilmente.
Ahora bien, utilizando el denominado "Cuestionario de capacidad sexual bajo la influencia de bebidas alcohólicas destiladas" (página 6.137, Anexo 15, de las Instrucciones), se sabe, obviamente, que cuando se lee el (15) de la Pista 15, del Cd "A" (me he perdido), no se quiere decir "MIRYAM", sino que se trata del número (14) de la Pista 14 del Cd "B"; porque, digo yo, decimos nosotros, que alguien me tendrá que dar alguna razón ("GIVE ME ONE REASON").
Y así, sucesivamente, sin solución de continuidad, que es una cosa que se dice mucho y nadie sabe qué quiere decir realmente, como aquello de que "la excepción confirma la regla", cuando verdaderamente la destruye. Hay gente que tampoco sabe lo que significa "traer a colación", pero como aquí no tratamos de "fideicomisos de residuo", queda todo perfectamente claro.
Por ejemplo: la Pista 4 del CD "A", que indica abajo (4) y señala "NDC", no debe interpretarse como "NPI", que es lo que significa la Pista 18 número (18) del Cd "B". Pero como el Cd "B" no tiene Pista 18 ni número (18), hay que entender que con arreglo al Capítulo 62, página 11.018, Anexo 23 de las Instrucciones, "NDC" significa, precisamente, "NDC".
¡Fácil!, ¿verdad?
¡Ya lo sabíamos!, siempre contando con una cierta actitud "lerda" del usuario.
Sólo faltan un par de cosas:
·Para oír los discos, no pongas tus deditos en la cara de audición; lávate las manos de una vez y deja de transmitir al "CD" esa "grasita" que siempre llevas del "sandwich" de ensaladilla que te comiste el martes.
·En condiciones sexuales agradables, los dos CD's se pueden oír, pero el autor no es responsable ni de aceleraciones, ni de: ¡No cariño, así no!; ni siquiera de: "...¿Llegaste, cariño...?."
·El "TELENTI-2" está preparado para ser oído en condiciones normales..., generalmente.
·¡¡¡No pongas el "TELENTI-2" en el microondas!!! Habitualmente no pasa nada, pero se puede reventar el microondas.
·Los americanos (que saben de esto) han advertido que no se puede secar el gato en el microondas; se fastidia (del verbo "perculizar") el gato, no el microondas. ¿Tu pones "eso" (esa cosita que tienes, ¡¡¡¿¿¿o es que ya no la tienes...???!!!) en el microondas? Pues bien, pese a lo que quieras hacer con "eso", el "TELENTI-2" no lo pongas, ¡¡¡¡NUNCA!!!!, en el microondas, porque perderás la Pista 7 del Cd "B".
·Ninguno de los moldes, ni de los "culos" (en Español en el original) han sido puestos nunca en microondas y no respondemos del resultado.
·Pero si pones, por ejemplo, el "TELENTI-2" en el horno, sale tarta de fresa con galletas o también galletas con tarta de fresa, porque los hornos sí sirven para poner "eso" (teniendo siempre, siempre, cuidado con el cierre violento de la puerta).
·Y..., si quieres conocer la intención del autor, sea sexual o no, pincha primero la PISTA 11, del Disco "A". El "TELENTI-2" se concibió así, pero no nos dio la gana de colocarla al principio.
X400 Asunto: NINDIRÍ-40 Fecha: Mon, 29 Jan 2001 23:54:38 +0100 De: RFT PARA: nindiri@lettera.net
Así, poco a poco y nube a nube, hemos llegado al 40. Y tengo que contaros que ya he conseguido grabar el «TELENTI-2» . Han sido dos meses muy intensos y lo he conseguido incluso sin la ayuda de Jv, al que debo advertir que no he metido nada de "Miranda Warning"; y me refiero a Jv, ¡¡¡a ese Jv!!! Todo este ímprobo esfuerzo no hubiera sido posible sin que Jl ―que no me lee― lo soportase, diciéndome: ―Esto sí, esto no… Y así durante dos meses. Tampoco lo hubiera conseguido si Jm no me dice cómo se graba un "Cd" de varios "Cd's". Ya sé que os parezco un poco imbécil, pero Jm, que bien lo sabe, pese a ello, me ayuda. El TELENTI-2 tiene su origen en el TELENTI-1 y esto, que seguramente os parezca una estupidez, tiene su explicación. El TELENTI-1 lo hizo Crl y es inimitable, porque ya sabéis cómo es Crl y las cosas que hace. A mí esto, si no es por Crl no se me ocurre. Realmente se me ocurrió un día en que tenía que poner música en casa de Y ─que tampoco me lee─ y la gente decía que no iba mal. Hace de eso casi un año, pero el TELENTI-1 ya estaba allí, mezclado con otras músicas. ¡¡¡Eran buenos tiempos!!! Por eso el TELENTI-2 termina con una canción del TELENTI-1; es el homenaje a quien hizo el primer invento, a Crl, que tendrá la primera copia, incluso sin pedirla. Ahora, vayamos al problema, que es lo que la gente llama:
PROGRAMA DE MANO
• El TELENTI-2, cuando se pudo grabar, era muy grande, así que han salido dos discos, dos "CD's". Dos por el precio de uno o ─como decía M. O. que es de la Fuente del Maestre, del "Miajón de los Castúos"─ por el mismo precio, ¡¡¡alpargatas de hombre!!! • Está grabado con mucho cariño y procurando un orden caótico y peculiar. • Al oírlo hay que prestarle atención y saltar o bailar cuando corresponda (¿Y si tengo que ir al baño a hacer pis?Pues si tienes que ir al baño paras el disco, cariño, y luego sigues) • Para la portada he elegido un culo, que en venezolano se dice "culo". Es un culo respetable y flamenco, algo sexy por aquello de la publicidad subliminal pero, a fin de cuentas, un culo. • Para la parte trasera, es decir la del culo que, en este caso, va en la parte delantera, he elegido un niño con un balón. (¿Y esto tiene que ver con la intención catárquica que nos quieres transmitir?No, cariño, esto no tiene que ver con nada; no le des vueltas, ha sido al azar...) • Si se quiere oír el TELENTI-2, como son dos "Cd's", hay que poner primero la parte "A" y luego la parte "B"; la parte "A" es la del culo, que en venezolano se dice "culo" (no "pompis") y la parte "B" es la del niño con el balón. Es decir, hay que elegir entre culo o niño con balón, pero no funciona si ponéis los dos discos juntos, haya o no "P'tinto". Primero ponéis un disco y luego el otro (¿Y vale saltarse las canciones?Pues no, cariño, hay que oírlas en ese orden porque si no se fastidia el invento, es decir, ¡se jode el disco y la intención poética! Pero... ¿si no me gusta una canción...? ¡Pues te aguantas y la oyes!, cariño) • ¡Bien! (¡esto es agotador!). Es posible que alguno se pregunte: ¿Y por qué no pusiste aquella canción que yo te dije?Pues..., porque se me olvidó.Pero... ¡si yo te lo dije!Sí, cariño, pero se me olvidó. ¡¡¡Y ya vale!¡¡ • Pero... ¿en quién estabas pensando cuando grabaste la pista 8 del segundo disco? En ti, cariño, pensaba en ti. • Pero... si pensabas en mí, ¿por qué no pusiste la canción que...? ¡PORQUE SE ME OLVIDÓ, ¿vale?! • Bueno. • Sigo. • Para tener el TELENTI-2 (incluido culo y niño de o con balón), hay que pedirlo, es decir, hay que tomarse el esfuerzo de mandarme un mail (incluso tú, Jv) y pedirlo. En el mail hay que poner nombre, apellidos, dirección completa y si te gusta la tarta de galletas con mermelada de fresa. No hay que poner el grupo sanguíneo, ni el número de la Seguridad Social. • ¿Hay que mandar sellos?No, cariño, no hacen falta sellos. • ¿Y qué pasa si me lo mandas y no suena?Pues, en ese caso hay que hablar con Jm. • ¿Puedo hacer copias del TELENTI-2?¡Allá tú, cariño, pero si las haces no pongas TELENTI-2! ¿Vale? A P no le gustan estas cosas del apellido y, a fin de cuentas, yo soy FERNÁNDEZ, como hay quién es RODRÍGUEZ, pero lo de "TELENTI" no fue idea mía, fue de Crl; ¿te acuerdas cariño? • ¿Puedo hacer copias del culo o del niño con balón?No, no puedes. • ¿Y cuanto cuesta?¡Buuufff!, como dos meses, pero costar, no cuesta nada. Sólo hay que molestarse y mandar el mail. (¿Y si no mando el mail?Pues no hay TELENTI-2, ni culo, ni niño con balón). • ¿Y de quién es el culo?Es tuyo, cariño, ¿de quién va a ser? • Pero... ¿es que este culo, no se parece al mío?¡Y tú qué sabes! ¿Te has visto el culo alguna vez? • ¡Ya basta de "culos"! En venezolano también se dice "culo", pero con otra entonación. • ¿Puedo pedir un conejo, un pato, una gallina...?¡No!, los conejos puedes venir a verlos y darles de comer, pero no caben en el "CD" y en cuanto a patos y gallinas, no son plegables.• ¡¡¡¡¡¿Alguna otra pregunta?!!!!! ¡Y esto es todo amigos...! O casi todo... Besos y abrazos.
P.S.: ¿...Y si no me gusta la tarta de galletas con mermelada de fresa...?
Hoy he bajado tarde, ya anochecido, a cumplir con los deberes de mi soledad, que son los propios de mi sexo.
Hace años tuve la fortuna de asistir a un juicio de faltas en el antiguo Juzgado de Distrito de la calle Prim. Yo había ido a celebrar el mío, que trataba de un señor que no había querido pagar unas codornices en un restaurante del que yo era asiduo cliente, alegando que estaban pasadas, y montó tal escándalo que, como estaba comiendo allí medio Ministerio del Interior, cuatro generales de división y algún que otro conspirador, no hubo otro remedio que detenerlo (hay gente muy imprudente en este mundo, tanto mujeres como hombres, ya que estamos con el delirio del género y del sexo). A mí no me preocupaba tanto lo de las codornices, como el que hubieran llamado hijo de puta al dueño del restaurante que, a lo mejor sí lo era, pero que mi amistad con él me obligaba a defenderle en su honor mancillado y esas cosas, pese a que él se empeñaba en defender que las codornices no estaban pasadas y pretendía demostrar, ocho meses más tarde, el estado de tales codornices, que el cliente, una vez arrestado, debió vomitar tras la somanta de palos que le propinaron unos sesenta y dos guardaespaldas y chóferes, los cuales, también al abrigo de sus respectivos jefes, merodeaban una fuente de jamón serrano y algunas tortillas de angulas.
Decía yo, pues, hace ya algunos renglones, que había ido a la calle Prim a celebrar un Juicio. El Juez era completamente sordo y, lo que es peor, nadie le hacía caso, pese a que abusaba de una campanilla que tenía sobre el estrado y que blandía como si fuera un megáfono. En la espera, entre juicio y juicio, los abogados nos arremolinábamos al fondo de la sala consultando los expedientes y recibíamos, sin mucha aprensión, los campanillazos de Su Señoría llamándonos al orden, no ya porque oyera nuestro pequeño escándalo, sino porque teníamos las piernas cruzadas o masticábamos chicle, incidente éste que provocó una situación compleja, pues en uno de estos felices campanillazos, una joven abogada a mi lado descruzó, obviamente, las piernas, ante el insistente requerimiento judicial, obligando a nuestro Juez a rogarle, sonrojado, que permaneciera con las piernas cruzadas.
El caso es que yo estaba absorto preparando mi inmediata Vista sobre la prostitución de las codornices y no recuerdo bien los términos de uno de esos juicios que se estaba celebrando, en el que, según indicaban todos mis compañeros, la abogada de la defensa estaba teniendo una actuación nefasta, de esas que mantenía Vittorio de Sica en una película de hace muchos años, cuyo título se me escapa, y en la que cuando el Fiscal pedía una condena de seis años para un desgraciado, de Sica se irritaba y conseguía, indignado, que le condenaran a doce, dando lugar a una flagrante violación de la "reformatio in peius" y a otras liberalidades que el cine se permite con estas cosas de los abogados y que consiguen que todo el mundo, incluso vosotros, se haga una opinión de los abogados tan heroica, que es mentira. Sin embargo, finalizado el juicio de la susodicha abogada el Juez pronunció el temible "visto para Sentencia" y cuando la abogada se acercó a darle la mano, costumbre que ya empieza a perderse, el Juez le dijo, ante su temible y horrorosa defensa:
―Muy bien, señorita, ya puede irse usted a su casa a ocuparse de las labores propias de su sexo ―en clara alusión a que su futuro en la abogacía era penoso.
Tal comentario, probablemente, le hubiera costado hoy a Su Señoría un expediente disciplinario, pero de eso hablaremos otro día, porque yo estaba refiriéndome a las labores propias de mi sexo al principio de este mensaje…
Y estando ahí, "laboreando", me he encontrado a Lúa dentro del gallinero. Pero lo que me ha desconcertado más es que no he conseguido saber por dónde ha entrado, porque salir, lo que es salir, no podía hacerlo.
Llevo ya varios días desconcertado. Se marchó Paco y se me han complicado el saber y las obligaciones. También ando cojo. El sábado se escaparon un par de conejos del "Paraíso". Entre persecuciones, vallas y al saltar desde la finca de al lado ―"Estelí"― en aplicación de los artículos 612 y 613 del Código Civil, caí mal en un lugar en el que en vez de haber tierra a mis pies había un tocón de madera de un antiguo árbol. Al principio no pasó nada, cosas de trabajar en caliente, pero por la noche tenía el tobillo como un salami; y todo por un conejo que, incluso hoy, tras haberlo atrapado el sábado, no sé dónde está pues la pareja del gallinero, en cumplimiento de las normas naturales, despreció la casita de madera que dispusimos y cavó bajo tal refugio una madriguera en la tierra en la que, seguramente de frío, murieron nueve crías el viernes por la noche.
Por eso y por la rabia, trasladé la pareja al cercado nuevo, al "Paraíso" y el macho anda todo el día persiguiendo al conejo negro que yo, a costa de mi tobillo, capturé el sábado.
Sebastián, que lleva un registro de todas estas cosas, no acierta a comprender que un macho persiga a otro más pequeño, sobre todo porque le consta que perseguidor y perseguido son padre e hijo, y cuando trato de decirle que no lo saben, me habla del Paraíso Terrenal, del árbol del bien y del mal y de la manzana, la dichosa manzana, en claro síntoma de que ya han empezado a socavarle en la catequesis. Esta mañana me ha empezado a preguntar algo sobre "...si Adán y Eva no hubieran comido..."; y yo, que conduciendo soy también como una planta carnívora, le he respondido abruptamente que todo eso eran sandeces, arriesgando seguramente una de esas sesiones religiosas en la que los niños dicen: "...pues mi padre dice que..."
Mi comentario o exabrupto ha debido ser eficaz pues, a continuación, Sebastián me ha dicho que su abuelo tenía un calendario de Atapuerca y me ha preguntado qué era eso de Atapuerca, lo cual he aprovechado para echar más tierra sobre Adán y Eva a costa de Leakey, Lucy y la convivencia de los cromagnones con algunos homínidos superiores, según llegaba, lloviendo a mares, al dichoso cruce de la carretera de Algete.
Tengo sensación de abandono, de un mayor abandono que se promete complejo cuando apunte la primavera, y estoy cansado de estar aquí solo. Hace unos días, al volver de La Cabrera de pagar mis impuestos (que es lo que según algún imbécil justifica el que mis derechos sean distintos de los de los emigrantes o de los "sin papeles"), encontré a Arturo el pato, que ahora se llama Emilia (?) según Sebastián, medio comido por las dos perras. Estaba vivo-viva y me conseguí un par de cadenas para sujetar a los "depredadores/as" que me han salido en esta casa. Pero todo funciona mal y triste, como el tobillo, aunque Nicolás ya ha vuelto, ha instalado su batería en el garaje y aquí hay "conciertos" los fines de semana.
Tengo también que hacer una lista de compatibilidades entre flores y hortalizas, aunque me arrastro desde comienzos de año con un grave problema personal que no logro camuflar ni sentado. Abro la conejera grande y me siento allí a repartir zanahorias, como Blancanieves. Luego, de madrugada, empiezo a situar estrellas que viajan hacia poniente, descuido más mi aspecto y procuro que no me golpee nada o nadie más.
En cuanto a las perras, pasean por mi noche descontrolada, mientras se desmorona la existencia o la hacienda de aquí al próximo año y medio. No encuentro catálogos de semillas, aunque no he pateado la calle Hortaleza y busco donde sembrar trigo sarraceno.
¿Por qué yo no tengo nunca la llave de vuestra casa?
Y como dijo quien lo dijo: ¡El que quiera entender que entienda!
Así escribí yo con odio la otra noche, porque descubro, al pataleo, que no soy muy de fiar en algunas cosas, por ejemplo en la estabilidad; pero nunca me dan las llaves.
Al no ser estable, sino gaseoso (¿no hay una canción de Mecano que habla de esto?), exploto con facilidad, de forma imprevisible y me hago volátil, que es algo que se aplica a la nitroglicerina, que no es un gas.
También hay quien piensa que los submarinos flotan por sí mismos y que si se deja un submarino al pairo, por ejemplo en la bahía de Algeciras, que no es la de Gibraltar, pues flotará y seguirá a la deriva aunque se le rompa una burda, cuando lo cierto es que los barcos están pensados para flotar, ya que hay algo que siempre les impulsa, aunque sea algo sujeto en un tangón. Pero cuando no hay impulso, aunque sea nuclear, las cosas tienden a lo que los franceses llaman "chavirage", que de "Fasnet" entendemos algo todos, y que los vientos de fuerza "7" no permiten a los submarinos flotar; ni tampoco al pobre Tabarly, que desapareció por la borda o se tiró y pasó a engrosar la lista de los que no están pero no se sabe dónde están; lista gruesa.
Y pese al impulso, si cuando uno hace agua fuertemente al venir el viento por la aleta, que los cursis llaman de "través", no se cubren las escotillas con lona alquitranada y sujeta con mojinos ("escozíos" o no), incluso los submarinos, que como todo el mundo ha visto no tienen palos ni tangones (ni siquiera aparejo de cangreja que ya no se estila), pues o se dan la vuelta o se hunden, como algunas naos que llevan lastre de piedras.
Tengo mi mano derecha rajada, a rayas, por donde os pegaban de pequeños. Ayer, al trasladar los conejos a la nueva zona abierta ―que nos va a costar un disgusto con alguna autoridad sanitaria inconcebible―, Paco me dijo que a uno pequeño y bien blanco se le había roto una pata. Paco coge a los conejos por las patas traseras y los llevó al "Paraíso" como al matadero. Y Paco estaba triste, porque romperle una pata a alguien es depresivo. Bajé dejando mis preocupaciones y esas cosas importantes que hacen los que sobreviven, y van por tierra, no por mar, examiné al conejo y, efectivamente, tenía una fractura limpia que le inutilizaba una pata trasera, pero el pobre seguía allí, resignado, porque los conejos no gritan, ya que no son gases volátiles y sí son de fiar. Así seguí el resto de una tarde triste y torcida en que me traje a las perras al abrigo de esta chimenea a la que no queréis venir nunca (¡mira que os lo digo veces!) y entré en la noche con los problemas propios del que quiere grabar música y no conoce el orden de las canciones. Luego, hacia las cuatro de la mañana, me volvió la dolencia del pequeño conejo y ayudado en el corazón por uno de estos médicos que están todo el día pendientes de que seamos buenos y felices, intentamos entablillarle con un trozo de pinza de la ropa, usando de venda uno de los paños que Juani utiliza para los cristales y que obtiene de desechar mis calzoncillos. En la operación ―compleja por cierto, no tanto por la hora como por la fractura, que era difícilmente reducible, rechazando siempre los principios eutanásicos que os dan a todos, que queréis ir matando conejos porque sus patas se han roto―, el animalillo me arañó repetidas veces la mano, dejándola como si me hubiera peleado con Jesús Gil, aunque tecleo.
Esta noche ―que no es la anterior de las actividades clínicas y no tan clínicas―, he acompañado a Sebastián mientras cenaba puré de zanahoria, sentado en esa silla que le ponen en la cocina y con la que nunca consigue llegar a la mesa. Aparte de preguntarme si el nombre de "Héctor" es realmente un nombre o "si viene de algo" (sic.???), me ha dicho que ha empezado la catequesis y que cuando venga Raúl les enseñará varias cosas. "Raúl", que se llama "DON RAÚL", pequeño, huidizo y fumador persistente de "Ducados" y grandes puros, es uno de estos curas que el Opus llama "asociados", a los que deja que controlen Parroquias. Y Sebastián, que es un niño dulce y sensible ―como yo debí de serlo―, descubrirá prontamente los misterios de esto que se llama religión y nosotros llamamos "influencia cultural negativa en el desarrollo de los niños". Además de recitarme completamente, a cucharadas de puré, "la Salve", sin errores, ni siquiera en el "suspiramos gimiendo y llorando los desterrados hijos de Eva" (¿cómo se gime y llora al mismo tiempo que uno es desterrado a la Isla de Fuerteventura como Don Miguel de Unamuno?), Sebastián muestra tendencias que me son conocidas y que, en manos expertas, pueden acabar reventando la sensibilidad de un ser que ya no es niño.
Vosotros, que os podéis ver en las fotos que tenéis de cuando erais pequeños, que os identificáis en ellas, como os veis en vuestros propios hijos, ya me podéis rezar algo distinto de una Salve para que no me rompan a Sebastián con estas cosas. Y como ninguno sabéis traducir o entender el "Tantum Ergo", pues llegados al segundo verso os inventáis el latín apoyándoos en el murmullo de lo que los demás creen que cantan, pues os abrazáis a alguien, aunque sea a un árbol, y me protegéis a Sebastián de esto del mal de ojo que nos viene a recubrir, para que siga adelante.
Luego, pensando en Dt, ya veremos cómo nos cubrimos de los deseos sinceros, tiernos y cariñosos que tiene Sebastián para mi felicidad.